El césped natural puede presentar desperfectos como zonas secas, calvas, amarillamiento o compactación del suelo debido al uso constante, las condiciones climáticas o un riego inadecuado. El arreglo del césped consiste en identificar estas áreas dañadas y aplicar las soluciones necesarias, como la resiembra, la aireación del terreno, el ajuste del riego y la fertilización adecuada. Un mantenimiento regular permite recuperar su aspecto uniforme, mejorar su resistencia y prolongar su buen estado.



